María Callas se multiplica en el escenario, a través de sus voces interiores y exteriores , navegando en la retrospectiva de su existencia tocando las fibras internas, que hacen que el espectador configure una biografía de la gran diva del siglo pasado, haciéndola presente en le memoria colectiva.
La obra es un viaje de la muerte sin fin de una mujer que trasciende el tiempo y el espacio a través de la ópera. El escenario se tiñe de múltiples colores, formas, espacios, tiempos; para que el espectador vaya concluyendo la narrativa escénica del texto dramático.
La tragedia nos conmueve y la catarsis se hace presente ante la mirada de las voces de María Callas, fundiéndose con el espectador y cerrando el círculo de la tragedia humana. Un viaje donde todos estamos expectantes del personaje de María Callas. Un coro que reclama la justicia y le presta su voz para multiplicarse en el eco de una Callas humana destinada al sacrificio por la pasión de su ser interior. El eco de su voz queda en el vacío y el sentimiento de ser trágicos por si mismo se imponen al cerrar el círculo de la catarsis.
Las voces de María Callas, obra posmoderna, como tal se conjuntan los elementos: Danza, teatro, audiovisual y ópera. Interpretando a María Callas una soprano dramática más la multiplicidad de este personaje que es reinterpretado por cuatro Callas: el fantasma, la bailarina, la niña Callas, la adolescente Callas; más un coro de 12 elementos que son parte de su voz.
El texto dramático se configura con la intertextualidad de la vida y obra de la gran diva. Los fantasmas son representados a través de una pantalla de humo donde la ilusión de la ficción nos llevan de la mano a disfrutar del gran espectáculo que es la ópera.
La escenografía monumental nos da un espacio ancestral: al templo de Apolo, en Grecia. Transformándose en tiempos y espacios fundamentales para la biografía ficticia de los últimos minutos de la Diva en el departamento de la Avenue Georges Mandel en la ciudad de París, donde tiene el inicio y el final de éste espectáculo.
La muerte sin fin de María Callas se ve reflejada en su vida como en las óperas que interpreto muriendo y renaciendo en la misma interpretación de éstas.
El impacto de la iluminación se configura para dar una atmósfera de trascendencia del propio espacio. El vestuario recreado de la época y los tiempos que en vida ella portaba en el mismo escenario, se juega a la vez con un desfile de modas virtual y otro en espacio-tiempo.
La música, como línea narrativa, escuchando las áreas más representativas de María Callas, interpretándas por la soprano dramática: Marybel Ferrales
El espectador toca, a cada instante, la compasión para una mujer que vivió y asumió su vida con tal pasión, hasta sus últimas consecuencias.
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